Perder peso de forma saludable
Es muy frecuente que los
pacientes soliciten pautas de alimentación para perder peso y siempre deseen
hacerlo a toda prisa. Se deben concienciar de que lo único que hay que perder
es el exceso de grasa que puedan tener.
Hay que tener en cuenta que
pérdidas moderadas del exceso de grasa producen grandes beneficios en la salud.
La dieta hipocalórica para tratar la obesidad moderada debe estar equilibrada
en micronutrientes (vitaminas y minerales) y se debe basar en las
características individuales, como el peso, la edad, el género, las
complicaciones médicas asociadas, la actividad física, las preferencias
dietéticas, los horarios…
Las dietas muy bajas en
calorías deben realizarse en contados casos y bajo estrecha supervisión médica, ya que pueden producir deficiencias
nutricionales diversas. Se deben ingerir cada día alimentos de todos los grupos
(verduras, frutas, lácteos, carne, pescado, huevos, aceite de oliva) y, dentro
de cada uno de ellos, aquellos con menos calorías.
Es muy importante que una
dieta conveniente permita alcanzar buenos hábitos alimenticios. Perder un 10%
de masa grasa ya disminuye la tensión arterial, pero siempre debe tratarse de
masa grasa, ya que debe evitarse que el cuerpo pierda masa muscular o calcio
óseo.
La masa muscular es sagrada
De la masa muscular depende
la vitalidad y la situación del paciente para luchar contra la tendencia a
aumentar de peso que se observa con el paso de los años. Es muy importante
conocer que ésta depende fundamentalmente de la alimentación diaria, y también,
aunque de forma secundaria, de una actividad física regular.
Los 3 factores nutricionales
que hay que cuidar más para proteger la masa muscular son:
- La cantidad diaria de proteínas de la dieta
- La distribución de la toma de esas proteínas a lo largo del día
- Una cantidad mínima de carbohidratos de la dieta Las proteínas (entre 50 y 80 gr) deben siempre distribuirse equilibradamente entre el desayuno, la cena y el resto del día. Es esencial la toma fraccionada, ya que nuestro organismo no puede almacenar su exceso en una determinada comida, como si sucede con los carbohidratos (que se conservan hasta 24h) y con las grasas (casi para toda la vida). Si no se toman proteínas regularmente (como máximo cada 10 u 12 horas), el cuerpo se ve obligado a sacrificar su masa muscular para que no le falten los aminoácidos (constituyentes elementales de las proteínas) a las estructuras más nobles e importantes de nuestro cuerpo, como el cerebro, el corazón, el hígado…, que los necesitan de forma continua.
D.A.P - Dietas de aporte proteico
La dieta proteica o
proteinada permite adelgazar peso de forma eficaz, constante y sin sensación de
hambre. Es un programa progresivo en varias fases, que debe realizarse
siempre bajo supervisión médica.
En la primera consulta de
nutrición, se realiza un estudio específico a cada paciente en función de sus
necesidades (estudio morfológico y análisis nutricional).
Se consumen productos
nutricionales compuestos por un elevado índice proteico y carentes de
carbohidratos y grasas. Junto con estos preparados, se pueden consumir una
cantidad ilimitada de un listado de verduras permitidas. Esto hace que el
organismo elimine la grasa localizada sin generar pérdida de masa muscular,
flacidez y conservando la vitalidad habitual. Además, mantendrás tus niveles de
micronutrientes en las cifras ideales, consiguiendo por tanto, una mejora del
aspecto de la piel, el cabello…
Otra gran ventaja de la
dieta proteinada es que, una vez finalizada, no se recupera el peso perdido
ya que el propio paciente ha aprendido a controlar su peso al haber adquirido
unos correctos hábitos alimentarios.