Definimos como grasa
localizada aquellos depósitos o acumulaciones de células grasas o adipositos,
normales en su forma y función, en una zona determinada del contorno corporal
provocando un consecuente aumento local de volumen y una pérdida de la armonía.
Se caracterizan por ser resistentes a las dietas rigurosas y a los programas de
actividad física. No dependen del grado de obesidad, ya que pueden presentarse
en personas delgadas, con normopeso o con sobrepeso.
Las localizaciones más
habituales son el abdomen, las caderas, los glúteos, los muslos, la espalda y
la región cérvico-dorsal.
Existe una influencia
genética y hormonal que predispone al depósito de grasa en diferentes regiones:
- Adiposidad central o abdominal: es más frecuente en el hombre y en la mujer postmenopáusica. La grasa se deposita a nivel del abdomen y flancos. Es la denominada disposición en manzana. Este tipo de grasa está más relacionada con alteraciones de la salud, ya que puede asociarse a hipertensión, diabetes y mayor riesgo cardiovascular.
- Adiposidad periférica o ginoide: la grasa se deposita preferentemente en caderas y glúteos. Es la llamada forma de pera. Se puede asociar a la celulitis.
Con la edad, la distribución
de la grasa va cambiando.
El aumento del tejido graso
puede ocurrir por aumento del volumen (hipertrofia) o aumento del número
(hiperplasia) de las células grasas. Ambos mecanismos pueden estar
influenciados por factores genéticos, hormonales, alimentarios, etc.
El diagnóstico se realiza primero con una exhaustiva historia
clínica en la que se recogen todos los datos médicos, la información
nutricional, hábitos deportivos, antecedentes familiares y personales
relacionados con la obesidad o alteraciones metabólicas.
El segundo paso es la
exploración física que permitirá valorar las características de la grasa
localizada, la presencia de otras alteraciones como celulitis, flacidez, etc, y
un examen clínico general (analítica completa, tensión arterial, frecuencia cardiaca,
auscultación…)
También se realizarán una
serie de medidas: peso, talla, Índice de Masa Corporal (IMC), circunferencias
de cintura y cadera, así como la medida del pliegue cutáneo, estudio de
composición corporal… etc.
Tratamiento
La mesoterapia es un
tratamiento eficaz en estos casos. Consiste en la administración de fármacos
homeopáticos o alopáticos inyectables, autorizados por la Agencia Española del
Medicamento, mediante microinyecciones múltiples en las zonas a tratar. Se
inyectan fármacos que estimulan la lipólisis, mejoran la circulación venosa y
linfática, aumentan la oxigenación de los tejidos y reafirman la piel.
También podemos asociar la presoterapia cuya acción potencia los beneficios de la mesoterapia.
Esta técnica, se usa como
tratamiento de elección en casos de grasa localizada, celulitis, flacidez,
edemas vasculares y otras múltiples aplicaciones, por su probada experiencia y
seguridad.